Donald Trump declara la guerra al ala más conservadora del Partido Republicano

Casi una semana después de la sonada retirada de la reforma sanitaria de Donald Trump en la Cámara de Representantes, el presidente de Estados Unidos intenta recuperar el pulso de su agenda; en el horizonte más cercano, se vislumbra la reforma impositiva. Y lo hace con tono belicoso.

La mano que tendió (metafóricamente) el pasado viernes a los demócratas -a los que culpó del fracaso de uno de su proyecto para derogar la ley sanitaria de Obama-, se convirtió hoy en una ‘bofetada’ al Freedom Caucus, el sector más conservador del Partido Republicano.

“Si no se suman al equipo y rápido, el Freedom Caucus dañará la agenda republicana por completo”, escribió en su cuenta de Twitter el presidente. La advertencia a la corriente más conservadora del GOP se completaba como combatiente: ¡Tenemos que luchar contra ellos, y los demócratas, en 2018!

A tenor de su declaración, parece que el presidente responsabiliza del fracaso de ‘su’ reforma sanitaria a los congresistas afines a esta corriente que surgió a mediados de 2015 tras la marcha del portavoz de los republicanos en el Congreso, John Boehner.

No hay una listado ‘oficial’ de los miembros del Freedom Caucus, pero un estudio de la consultora Pew Research -a partir de las declaraciones públicas de los legisladores- estima que este círculo estaba compuesto por 36 representantes antes de las elecciones de noviembre. En esta última legislatura, sin embargo, se ha reducido ligeramente hasta la treintena.

El portavoz de los republicanos, Paul Ryan, defiende la reacción del presidente ante la imposibilidad de llevar a cabo la reforma con la que se había comprometido. “Está expresando su frustración. Todos saben que hace eso de varias formas, incluyendo Twitter. Entiendo su frustración”.

El pasado viernes, Trump pidió a Ryan retirarse el proyecto de reforma sanitaria antes de que se procediera a la votación en la Cámara de Representantes dado que no tenían los 216 votos necesarios para que fuese aprobada. El Freedom Caucus había anunciado que no iba a apoyar la “contrarreforma” sanitaria de Trump . Y, matemáticamente, sin esos votos -ni los demócratas- era imposible que el proyecto siguiese su tramitación en el Congreso.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, recordó en ante los medios que el presidente quiere implementar su “sólida agenda”. Para ello, tratará de lograr los votos de dónde sea posible. Según Spicer, durante estos días, varios miembros del caucus “han expresado que están dispuestos a trabajar con él”. Trump espera en que la gente consiga ver la ‘gran foto’ de los objetivos. La reacción en las filas del grupo conservador no se hicieron esperar.

Alineado con el Freedom Caucus, el congresista por Michigan Justin Amash, respondió casi de inmediato. “El pantano no tardó mucho en drenar a Donald Trump”, escribía en alusión a la promesa electoral que repetía cuando era candidato. En casi todos los mítines el presidente exclamaba que iba a limpiar la ciénaga -como se refería a la capital de EEUU. Amash instó a Trump a no “avergonzarse” porque “casi todo el mundo sucumbe al establishment de DC”.

El congresista por Carolina del Norte y presidente de este caucus, Mark Meadows, recordaba este miércoles que el compromiso era “derogar Obamacare y aprobar la reducción de los ‘premium’ para todos los americanos”. Y aseguraba que su intención era mantener la promesa que hizo a sus electores.

Mientras en la agenda de Trump esperan asuntos como la construcción del muro con México, la reconstrucción del ejército y la reforma impositiva.

Con información del diario El Mundo

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